lunes, 22 de noviembre de 2010

OBJETIVISMO AXIOLOGICO

 Sus antecedentes históricos se encuntran en Platón en su doctrina metafísica de las ideas. Lo bueno y lo bello existen idealmente, como entidades inmutables, intemporales y absolutas que existen en sí y para sí, independientemente de cómo se plasmen en las cosas empíricas, temporales, mudadizas y relativas, e independientemente también de la relación que el hombre pueda mantener con ellas conociéndolas o intuyéndolas. Para los defensores de esta corriente valorar consiste en descubrir valores.
En esta corriente encontramos dos concepciones distintas.

1.      Para Max Scheller y Nikolai Hartmann., Los valores son independientes, tanto de los sujetos que valoran como de las cosas y los bienes en que se encuentran. Los valores son entes ideales, objetivos y absolutos, existentes en sí y por sí, que poseen una esencia propia y una existencia ideal.

2.      Otros filósofos pertenecientes a muy diversas corrientes filosóficas, como Maritain, Ortega y Gasset y casi todos los neoescolásticos, sostienen que no existen valores independientes en sí, sino objetos reales e ideales ( bienes), que por ser bienes poseen valor y se presentan a las personas invitándoles a su realización, o sea los valores son los propios seres reales e ideales en tanto en cuanto se presentan como bienes a las personas. La tesis fundamental de esta corriente objetivista puede sintetizarse de la siguiente manera: separación radical entre valor y bien, y entre valor y existencia humana.

Max Scheller subraya el carácter absoluto y trascendente de los valores. Según él, los valores son siempre los mismos, lo que cambia es el hombre histórico, que altera su orden respectivo. Pero los valores están ahí, y se descubren al igual que la verdad. Cuanto más valiosa es la persona, más abierta se encuentra a los valores.

Los valores en tanto cualidades necesitan de un depositario en qué descansar. Se nos presentan por tanto, sólo como cualidades de esos depositarios: la belleza de un trofeo, la hermosura de la rosa, la utilidad de una herramienta, la armonía de una escultura, en lo anterior existe cualidades para la existencia misma del los objetos, el volumen, el peso, la exactitud, la extensión, como ejemplo. Ninguno de estos objetos podría existir a la falta de esas cualidades. Son cualidades que los objetos  comparten con los demás objetos y que ellos mismos poseían antes de que se les incorporara un valor.

Los valores morales únicamente se dan en actos o productos humanos. Sólo lo que tiene una significación humana puede ser valorado moralmente, pero, a su vez, sólo los actos o productos que los hombres  pueden reconocer como suyos, es decir, los realizados consciente y libremente, y con respecto a los cuales se les puede atribuir una responsabilidad moral. En este sentido, se puede calificar moralmente la conducta de los individuos o de grupos sociales, las intenciones de sus actos, y sus resultados y consecuencias, las actividades de las instituciones sociales, etc.

Un producto humano puede soportar varios valores, aunque uno de ellos sea el determinante. Así, por ejemplo un poema puede tener no sólo un valor literario, histórico, sino también político, o moral. Es legítimo abstraer un valor de esa gran formación de valores, pero a condición de no reducir un valor a otro.

Puedo juzgar un poema por su valor literario o político, pero siempre que no se pretenda deducir de esos valores su valor propiamente histórico. Quien condena un poema desde el punto de vista moral, no dice nada que afecta a su  valor histórico, simplemente está afirmando que en dicha obra no se realiza el valor moral que él considera que debiera realizarse en ella.

Un mismo acto o producto humano  puede ser valorado, por tanto, desde diversos ángulos en cuanto que en él se encarnan o realizan distintos valores. Pero, aunque los valores se conjuguen en un mismo objeto, no deben ser confundidos. Esto se aplica de un modo especial a los valores morales y no morales. Hay que tener presente que los valores morales sólo se encarnan en actos o productos humanos, y, dentro de éstos, en aquellos que se realizan libremente, es decir, consciente y voluntariamente.

El desarrollo moderno de la teoría del valor ha sido posible también a partir de la teoría económica marxista que diferencia entre valor de uso y valor de cambio.

Veamos el problema del valor con respecto a un objeto económico como: la mercancía, es en primer lugar un objeto útil, satisface determinada necesidad humana. Tiene una utilidad para nosotros y, en ese sentido, posee un valor de uso. La mercancía vale en cuanto podemos usarla y el objeto útil no podría ser usado, y, por tanto, no tendría un valor de uso, si no.

Para que un objeto tenga un valor de uso se requiere que posea ciertas propiedades sensibles o materiales, que satisfaga una necesidad humana, sea natural o producto humano.

Cuando estos productos se destinan no sólo a ser usados, sino ante todo a ser cambiados se convierten en mercancías, y, entonces, adquieren un doble valor: de uso y de cambio.

El valor de cambio de la mercancía es diferente a su valor de uso. El valor de cambio, como el de uso sólo lo posee el objeto en su relación con el hombre, como una propiedad humana o social suya, aunque esta propiedad valiosa no se presente en el objeto(en la mercancía) con la claridad y transparencia con que se da en ella el valor de uso.

El valor de cambio como el de uso, no existe, por tanto, en sí, sino en relación con las propiedades naturales, físicas, del objeto que lo soporta, y en relación también con un sujeto, el hombre social, sin el cual tal objeto no existiría, potencial ni efectivamente, como objeto valioso.

 

SUBJETIVISMO AXIOLÓGICO


 Los subjetivistas axiológicos:  Defienden que no existen cosas valiosos por sí mismas, ni tampoco valores, sino que todos los valores son creados o inventados por las personas, es decir, valioso es lo que los seres humanos consideran como tal, por tanto el subjetivismo, traslada el valor del objeto al sujeto, y lo hace depender del modo como soy afectado por la presencia del objeto. Como representantes de esta corriente sitúan a los siguientes filósofos:
1.      Nietzsche., Reaccionó contra las ideas platónicas y contra la moral cristiana, defendió que los valores morales son valoraciones subjetivas, es decir, que los valores dependen de las preferencias individuales y colectivas y se encuentran sometidos a las modas y los caprichos humanos.
2.      Meinong., Afirma que una cosa tiene valor cuando nos agrada y en la medida en que nos agrada.
3.      Ehrenfels., En cambio, rechaza el sentimiento de agrado como fundamento del valor. Según el mismo, si el fundamento del valor fuera el agrado, sólo podrían ser valiosas las cosas existentes, sin embargo, consideramos también como valiosas las cosas que no existen; como la justicia perfecta, la felicidad total, la democracia plena. Para este filósofo el fundamento del valor reside en nuestro deseo o apetito, valiosas son las cosas que deseamos o apetecemos y porque las deseamos y las apetecemos[14].

Los subjetivistas tienen razón al sostener que no hay objetos valiosos de por sí, al margen de toda relación con el sujeto, y más propiamente, con un sujeto que valora.
Los subjetivistas no tienen razón al descartar por completo las propiedades del objeto, sean naturales o las creadas por el hombre, que pueden provocar la actitud valorativa del sujeto. ¿Cómo podría explicarse que distintos objetos susciten diversas actitudes valorativas en un mismo sujeto, aunque ello no quiera decir que la relación sujeto- objeto tenga un carácter estrictamente individual? Es evidente que la existencia de propiedades objetivas distintas contribuyen a despertar reacciones diversas en el mismo sujeto, el modo de ser afectado el sujeto no puede ser reducido a una reacción puramente individual sean modas, caprichos, agrado personal o desagrado, nuestro apetito, gusto o estado psíquico.


VALORES: SUBJETIVISMO Y OBJETIVISMO AXIOLÓGICOS




La ética estudia los valores, es decir, las cualidades desables e importantes en las dimensiones fundamentales humanas del ser, el hacer o el tener, y que conforman el carácter.

En el proceso de elección y el hacer se presenta siempre la posibilidad de elegir entre varios actos posibles. Esta elección ha de basarse, a su vez, en una preferencia.

La teoría que fundamenta los valores se le llama axiología, por el término axon, valor, en griego. El hombre siempre a estudiado los valores, aunque no con el nombre y sistematicidad con que en la actualidad se realiza. Ya los grandes filósofos como Platón y Aristóteles, estudiaron con amplitud valores morales como la justicia, el bien, la responsabilidad, la moderación, la libertad, etc., a las cuales las designaremos como.

La historia de la filosofía reconoce como iniciadores formales de la axiología a los filósofos del siglo XIX, Hermann Lotze y Friedrich Nietzsche, al proponer categorías claves tales como: validez del valor, tabla de valores, trasmutación de valores, y otros.

En el siglo XX el filósofo Max Scheller hizo un aporte definitivo para la caracterización de los valores al definirlos en términos de cualidades relacionales, que corresponden a una escala jerárquica, que son bipolares.

Max Sheller propuso la siguiente escala jerárquica de valores:

1.      Valores sensibles, como lo agradable y lo desagradable
2.      Valores vitales, como la salud, enfermedad, vejez, muerte
3.      Valores espirituales, que comprenden los valores estéticos ( lo bello y lo feo), valores jurídicos ( lo justo y lo injusto), valores ligados al ejercicio de nuestro conocimiento.
4.      Valores religiosos, donde coloca Scheller el grado más alto, como lo sagrado y lo profano.

La acción ética para Scheller, consistirá pues, en la realización de los valores según esta misma jerarquía, los valores inferiores son sacrificados, cuando sea necesario, por los de rango superior. El sentido de la vida humana consiste para él, en la realización de los mismos. Ello es posible mediante la facultad estimativa. 
A finales del siglo XIX el tema acerca de valores cobró suma importancia, debido sobre todo a la obra de Friedrich Nietzsche, tiempo después, surgieron dos clases de opiniones contrapuestas respecto a la realidad del valor[13]: El subjetivismo y el objetivismo axiológico.



LA POLÍTICA




Aristóteles, en su obra Política, Libro I, Capítulo I, señala “ es evidente la razón por la cual el hombre es un animal político, aún en mayor grado que las abejas y cuantos animales viven en asociación. La naturaleza, como decimos, no hace nada en balde. Sólo el hombre, entre todos los animales, posee el uso de la palabra; la voz ( no la palabra) se les ha concedido también a los animales, porque es el signo del dolor y del placer.

Todos los animales están organizados para experimentar sentimientos de dolor y de placer y dárselo a entender a unos y otros; pero la palabra tiene por objeto hacer comprender lo que es útil o perjudicial y, por consiguiente, justo e injusto. Lo que distingue singularmente al hombre es su conocimiento del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, como todos los sentimientos cuya comunicación constituye precisamente la familia del Estado”. En el orden natural el Estado, está por encima de la familia y por encima de cada individuo, porque al no poder bastarse a sí mismo cada individuo aislado, la naturaleza inclina a todos los hombres a tal asociación, hablar del hombre político, es decir que tiende a vivir en sociedad, en el Estado, el hombre tiende a vivir en, por y para la sociedad; en, por y para el Estado.

La moral regula las relaciones entre los individuos y la comunidad, la política comprende las relaciones entre grupos humanos, la actividad de las clases o grupos a través de organizaciones ( partidos políticos), expresando abiertamente la actitud de conquistar el poder estatal, o el mantenimiento y ejercicio del mismo.

Los sujetos participantes en la política son individuos reales, participan como miembros de un grupo social determinado, al actual defienden los intereses comunes del grupo social correspondiente en sus relaciones con el Estado, con otras clases sociales, con otros pueblos, con otras naciones.

La política y la moral son formas de comportamiento que no pueden identificarse. Ni la política puede absorber a la moral, ni esta puede ser reducida a la política, existen dos posiciones extremas acerca de las relaciones entre estos comportamientos:

1.      Moralista abstracto: esta clase de individuo juzga los actos políticos sólo con criterio moralizante. Aprueba, sólo los actos que pueden ser alcanzados por medios puros, que no intranquilizan la conciencia moral, esta posición conduce a una reducción de la política a la moral.

2.      Realismo político: es hacer de la política una esfera autónoma, y no limitarla a los buenos deseos, aquí es la búsqueda de ciertos efectos a cualquier precio, cualesquiera que sean los medios a que haya que recurrir, esta postura en el terreno de la política internacional, origina el egoísmo nacional, sobre cualquier otro objetivo, y a la justificación de cualquier medio para satisfacerlo; la agresión, la presión, la violencia, la violación de todos los derechos, etc.

El hombre es un ser social, forzado a desenvolverse siempre individual y socialmente, con su interés tanto personal como colectivo, no puede dejar de actuar, a la vez moral y políticamente. La moral y la política se hallan en una relación mutua, pero la forma concreta que adopte esa relación, dependerá del modo como en la sociedad, se den las relaciones entre lo individual y lo colectivo, o entre la vida pública y la privada.

El hombre actual no puede renunciar a la moral, ya que ésta siempre responde a una necesidad social; que es lograr la cohesión entre los sujeto socialmente, y tampoco por lo menos en un futuro previsible a la política, ya que ésta también responde a una necesidad social. Pero, en una sociedad superior, sus relaciones han de caracterizarse por ser concordantes sin la pérdida de su ámbito propio y muy particular. Por tanto, ni renuncia a la política a favor de la moral, ni excluye a la moral a favor de la política.

La política, intenta regular las relaciones no ya del individuo y las demás personas, sino las interdependencias entre grupos humanos.

Platón imagina tales relaciones en su obra la República, obra concebida como proyecto de un estado perfecto. En ese estado existen tres estamentos: filósofos-reyes (de ambos sexos), los guardianes, los campesinos y artesanos. Cada estrato de la sociedad tiene una función y una virtud propias. De tal suerte, los filósofos-reyes deben dedicarse a gobernar; se distinguen por su sabiduría y conocimiento. Los guardianes, un ejército profesional, se dedican a  llevar a cabo las órdenes de los gobernantes y a defender la patria en el caso de una guerra; su virtud específica es la valentía. Los campesinos y artesanos se encargan de sostener económicamente a todo el estado, ya que los otros dos estamentos no reciben ninguna recompensa económica por su trabajo; deben cultivar la moderación. Al cumplir cada estamento con su propia tarea sin entrometerse en las de los otros  estamentos, se da la justicia que es, según Platón, la virtud política por excelencia.    

LA RELIGIÓN




La moral y la religión tienen una relación en la medida que pueden coincidir, las religiones se preocupan por moralizar al hombre. Se puede decir que todos las religiones contienen, implícita o explícitamente un código moral. “Los Diez Mandamientos”, son la expresión clásica de esta relación entre moral y religión.

En la religión, la norma moral tiene un origen religioso, sobrenatural; este origen es ahistórico, en cuanto que no depende de los sucesivos cambios que se producen en la vida real. Sin embargo es posible encontrar en la religión cristiana el reconocimiento de la historicidad de la norma moral al insertarla en una historia de la salvación y liberación del hombre, y al considerar el carácter procesivo, progresivo, de la revelación como acontecimiento religioso y que nutre la norma moral no sólo como un producto racional  sino como una manifestación de la voluntad salvífica de Dios.

Por ejemplo, en el enunciado de los diez mandamientos se alude a una moral negativa, ya que ocho de los diez mandamientos señalan prohibiciones, que en su sentido positivo en el nuevo testamento se plantea como resumen de la ley y los profetas, amarás a Dios con todo tu corazón y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo.

LA ÉTICA Y SU RELACIÓN CON EL DERECHO




Existe la  creencia de que la ética y el derecho son comunes como parte de la conducta social del hombre, ya que estos comportamientos se encuentran sujetos a normas morales o jurídicas que regulan las relaciones entre los individuos.

El derecho y la moral regulan las relaciones sociales, mediante sus respectivas normas: postulando una conducta obligatoria o debida, las normas morales o del derecho tienen el carácter de imperativos, exigen que se cumplan, que lo individuos se comporten en cierta forma, ya que responden a una misma necesidad social, regular las relaciones de los hombres con el fin de asegurar la unidad y el orden social.

Sin embargo, a diferencia de la norma moral, en la aplicación de las normas del derecho encontramos que no exigen un convencimiento interno por parte del individuo, el sujeto debe cumplir la norma jurídica, aun sin estar convencido de que es justa, la aplicación de ésta, es externa, ya que dispone de un mecanismo o aparato estatal, capaz de imponer la observación de la norma o de obligar al sujeto a comportarse en cierta forma.

Las normas jurídicas están codificadas formal y de manera oficial, mediante: códigos, constituciones, reglamentos, leyes etc., la esfera del derecho la encontramos en la regulación de las relaciones, entre los hombres dentro del Estado. El derecho, esta relacionado, a un aparato coercitivo, ligado necesariamente a la aparición del Estado. Y sólo existe un derecho o sistema jurídico único para toda la sociedad, aunque dicho sistema no tenga el respaldo moral de todos sus miembros, así pues, en la sociedad dividida en clases antagónicas sólo existe un derecho, ya que sólo existe un Estado.

La aplicación de las normas morales es diferente ya que se cumplen a través del convencimiento interno de los sujetos, y por tanto exigen una adhesión muy personal a estas normas, nadie ni nadie puede obligarnos a cumplir la norma moral, lo que quiere decir que no existe ningún mecanismo coercitivo externo, que pueda pasar por  encima de la voluntad personal, auque la sanción de la opinión pública, con su aprobación o desaprobación, nos mueve a actuar en cierto sentido

En un plano más académico y analítico, también se afirma que el derecho, la normatividad jurídica, no solamente no tiene que ver con la moral práctica, sino que inclusive se opone a ella. Así, se asegura que una cosa es la conducta moral, y otra la conducta jurídica; en tanto que el derecho, opera al margen y, a veces, en contra de la moral practicada.

Las normas morales no se encuentran formalmente codificadas, ya que estas pasan de generación en generación, con sus respectivas modificaciones e innovaciones. Ha sido la reflexión sobre esta dinámica histórica de los hechos morales lo que ha posibilitado el desarrollo de la ética formalizada en códigos de ética profesional o empresarial, y cuya validez al refrendarse por el ordenamiento jurídico les da fuerza de ley.

De esta manera aunque se establece una separación entre la obligatoriedad de la norma moral y la norma jurídica, se llega a afirmar que la moralidad deviene o se transforma en derecho, es decir, las prácticas morales de importancia y  trascendencia social, llegan a convertirse en derecho, en normatividad de conductas de observancia obligatorias.   

ÉTICA Y SOCIOLOGÍA




La sociología como ciencia de los hechos sociales de la convivencia humana, de las relaciones específicas que mantienen los hombres entre sí, desde el punto de vista de su realidad objetiva, la sociología es una ciencia que ayuda de manera importante a la ética.

La vida del ser humano es multifacética; religiosa, moral, política, artística, psíquica, etc., pero toda la vida humana es ante todo social. De ahí la importancia de conocer, lo más objetivamente posible, las características que adoptan las diferentes instituciones sociales como la familia, la escuela, el estado, los centros de trabajo, la iglesia, dentro de los cuales el individuo se desenvuelve y fuera de las cuales su vida como ser humano sería imposible.

La influencia del medio familiar, por ejemplo, especialmente en nuestra infancia, es extraordinariamente importante para la integración de los valores morales y el desarrollo de la conciencia. La realidad social está formada por todos y cada uno de los individuos que la integran.

Somos individuos, y como tales, estamos obligados a responder de nuestros actos hasta el límite en que nuestra conciencia es capaz de intervenir en ellos.